blogs , comics Martes, 4 noviembre 2008

Contra el manga

403.jpgEl clásico debate manga vs. cómics se ha reabierto en dos blogs que pronto se han convertido en imprescindibles para mí: Pienso en Cómics de César Santiváñez y Ciudadano Pop de Giancarlo. El primero rescata varias frases del genio Moebius -curiosamente uno de los impulsores originales de la movida manga en Europa- contra la historieta japonesa:

«El manga es una máquina de guerra sin escrúpulos, puede barrerlo todo. Ha dividido el mundo en segmentos de mercado y se está aprovechando de la debilidad de los jóvenes. Es como una de esas chucherías de azúcar industrial, que producen un placer instántaneo pero que son muy malas para el organismo. Como un chicle mental, que pone al servicio de los intereses imperialistas japoneses a muy buenos artistas. Lo peor de todo es que no hay forma de pararlo. O sí. Haría falta una tercera bomba atómica, metafóricamente hablando

En Ciudadano Pop le perdonan la vida al manga citando a Bob Shreck y hasta Paul Pope. El debate da para más, a ver qué pasa. Y nada, es realmente bacán ver que poco a poco la comunidad comiquera peruana -apadrinados por La Nuez– se va consolidando en la web y a través de iniciativas empresariales como las de Perú.21.

P.S. del día siguiente: Sigue la polémica. Ciudadano Pop argumenta:

El manga vive el momento a todo dar. Cada panel debe ser más importante que el anterior y las emociones deben correr a mil por hora. En el comic occidental en cambio, se presta mas atención a la estructura narrativa. La composición de 3 actos de Robert Mckee es lo que manda (en especial en el género americano). Los gringos en general saben crear excelentes arcos narrativos. Pero a veces esto lleva a que descuiden la conservación de sus personajes, cosa que nunca pasa en el manga. En pocas palabras, en el manga manda el personaje. En el cómic, la historia.

Pienso en cómics medio que responde:

Mucho se habla de la construcción de los personajes. Ciertamente, el mangaka enfatiza la emoción y la reacción en todas sus creaciones. Sin embargo, y llegados a este punto, cabe preguntarnos: ¿es realmente constructiva esta caricaturización? Y, siendo más atrevidos aún: ¿no será esta exageración una respuesta silenciosa a la claustrofóbica y monocorde cotidianeidad del ciudadano japonés promedio? No hay manera de saberlo a ciencia cierta, pero lo que sí podemos percibir, es que esta desmesurada emotividad parece haber cautivado a cada uno de los inestables adolescentes alrededor del mundo, como consecuencia de una identificación directa con esta clase de personajes. Quizás coincidencia, quizás estrategia. Repito: no hay manera de saberlo. Pero coincidirán conmigo, cuando digo que sería escalofriante descubrir algún estudio de mercado detrás del fenómeno oriental.

Interesante también que ambos hayan dedicado algunas líneas a explicar que cómics no es igual a historieta de superhéroes.

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