comics Lunes, 29 septiembre 2014

50 años de Mafalda: una entrevista en Lima al Felipito de la vida real

Hoy, en 1964, se cumple medio siglo de la primera publicación de Mafalda. Hay muchas celebraciones por todo lados y acá es poco lo que tenemos que aportar (después de todo, hay tantos Top Ten de mejores frases de Mafalda como lectores de Mafalda). Pero sí podemos rescatar un poquito de la vida real, en la forma de Jorge Timossi, el hombre que inspiró la creación de Felipe.

Jorge Timossi, a la izquierda, junto a Quino. / ALEJANDRO ERNESTO (EFE)

Jorge Timossi, a la izquierda, junto a Quino. / ALEJANDRO ERNESTO (EFE)

Entrevisté a Timossi en el 2002. Nueve años después, poco antes de cumplir 75 años, falleció en La Habana. No conservo el video original, que debe estar sepultado en algún rincón del archivo de Canal N. Pero tengo el texto que salió publicado en agenciaperu.com, con las pequeñas capturas de pantalla que dan testimonio de la época (los gráficos no podían ser muy grandes entonces, sino la web demoraba en cargar). Este es mi pequeño aporte a estas celebraciones de cumpleaños. Atentos, fans, que Felipe no es el único personaje de la tira inspirado en la vida real.

 

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Felipito se fue de Argentina, vive en Cuba y vino a Lima. Agenciaperu.com lo entrevistó.

Felipito: más que un dibujito

Felipito, el dientón y soñador amigo de Mafalda, estuvo en Lima. En serio. Ha crecido y con los años se convirtió en un viejo revolucionario. La historia de cómo conoció a Quino, de cómo se enteró que era un personaje del cómic latinoamericano más celebrado y de cómo es la vida después de Mafalda, en esta entrevista con Jorge Timossi, el Felipito de verdad.

Escribe Marco Sifuentes / agenciaperu.com

Jorge Timossi es un periodista y escritor nacido en Argentina pero nacionalizado cubano. Jorge es idealista, flaco, atormentado, tiene dientes pronunciados y orejas puntiagudas. Hasta 1966, Jorge no imaginaba que sería inmortalizado con otro nombre.

Trabajaba como corresponsal de Prensa Latina, la agencia cubana de noticias, “cuando apareció el primer libro de Mafalda, de esos largos. Con gran alegría, yo comienzo a hojearlo y de pronto me doy cuenta que hay algo peculiar, algo familiar, en esos personajes, en ese Felipito”.

Tres años después, en 1970, Timossi es asignado como corresponsal en Chile. “Y después de todos esos años sin hablar, sin cartearnos, Quino me mandó una tarjeta que decía ‘Confiesa’. Y a la vuelta, el famoso póster en el que sale Felipito, así, angustiado, con un globito que dice ‘Justo a mí me toca ser como yo’, firmado, Quino”.

Así fue como Jorge Timossi descubrió que Felipito -el idealista, soñador, atormentado y dientón personaje de Mafalda- estaba basado en él. Jorgito, como le dice Quino, conoció al genial dibujante a mediados de los años 50.

EL GRUPO

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Timossi: “Yo era muy atormentado. Y soy soñador hasta ahora”.

“Éramos todos jóvenes y hermosos, en Argentina”, recuerda. “Yo tenía 17 años y Quino cuatro años más. Estábamos en un grupito de escritores, periodistas, publicistas, humoristas, ahora casi todos muertos por la dictadura militar argentina”.

Timossi era un larguirucho estudiante decepcionado por la química, que acababa de decidir que quería dedicarse a la poesía. Joaquín Lavado (a) “Quino” era uno más en el grupo. “Quino era tímido, callado, no hablaba nunca; pero de pronto hacía un chiste desopilante. La verdad es que no supimos observar que nos observaba a todos”.

A todos. Porque no sólo Felipito está basado en un amigo del creador de Mafalda.

Guille está basado en Guillermo Lavado, sobrino de Quino. Manolito es en realidad Anastasio Delgado, un inmigrante español que tenía una panadería y padre de Julián Delgado, un amigo del dibujante que ahora, asegura Timossi, es un próspero empresario. Susanita, cuyo nombre no quiere revelar nuestro entrevistado, era igual de chismosa y conservadora: se casó y tuvo muchos hijitos.

Sin embargo, Timossi prefiere no hablar de los otros personajes, en parte porque no conoce a todos. Ignora, por ejemplo, quiénes son Miguelito o Libertad (“a lo mejor es una desaparecida de la dictadura militar”).

Mafalda es el único personaje que no existe en la realidad: fue creada para un anuncio de electrodomésticos. Pero Timossi cree que es inútil buscar correspondencias con la realidad: “Quino, como autor, es parte de todos nosotros, de todos los personajes. Él es también Felipito, él es también Susanita, él es también Mafalda”.

FELIPITO EN EL MUNDO REAL

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Timossi: “Quino era tímido, callado, no hablaba nunca; pero de pronto hacía un chiste desopilante”.

A pesar de la timidez que comparte con Felipito, Timossi se siente más cómodo hablando de él mismo. “Yo era muy atormentado. Y soy soñador hasta ahora”, admite. “Me gusta jugar a los cowboys, me enamoro de todas las mujeres -platónicamente, claro-, dudo mucho, no me gusta ir a la escuela”, sonríe con sus dos enormes dientes.

A los 21 años, Timossi se fue de la Argentina, “con una mochilita al hombro”, en búsqueda de lo que llama “la verdadera América Latina”.

Terminó de periodista en Cuba, el lugar donde podía ejercer el periodismo que él quería hacer: “con justicia social, equilibrio de las personas, humanidad”. Fue corresponsal extranjero en París, Chile, México, Argelia, Libia, Sudán, Marrecos, Irán.

Ahora es vicepresidente del Instituto Cubano del Libro y un defensor acérrimo de la revolución cubana. “Mientras un poder unipolar, hegemónico, como el de Estados Unidos, busca la guerra en cualquier país del tercer mundo, nosotros estamos haciendo cultura”, sostiene.

Además, es autor de 17 libros, entre ellos, “Cuentecillos y otras alteraciones”, que ilustrado por Quino con dibujos de Felipito. Y es que, aunque han pasado casi 50 años, aun continúan la amistad y la admiración mutua entre Jorgito y Quino.

Por su lado, Quino ha dicho de Timossi que “Felipe tiene que ver con él, con alguien que es capaz de apoyar con toda su pasión y con su misma vida la revolución. Alguien especial. Fuerte, lúcido, que se juega por sus creencias.”

Así es Timossi-Felipito. Tan entrañable, soñador y apasionado como el personaje basado en él. ¿Pero no le molesta la posibilidad de que en el futuro sea recordado simple y únicamente como Felipito?

“No, porque Quino es su creador”, dice un poco desencantado, pero se corrige: “Y sí, porque yo no puedo -yo no quiero- pasar la historia siendo un dibujito. Yo quiero que me dejen tranquilo, con mis libros, con mi trabajo. A veces miro a Felipito y digo: ¿Yo soy esto?”.